Puedes esperar de este blog que cuente en él todo lo que me apetezca, sobre lo que hago, lo que vivo, sobre lo que siento. Puedes esperar que utilice este blog para mostrar mi trabajo, y puedes esperar también que publique post sobre cosas que me encuentre y que considere son interesantes, graciosas, entretenidas…

Para todo eso y más, la portada de este blog está configurada en tres columnas que corresponden a las tres categorías más importantes, las que articulan la mayor parte de los post que tengo intención de escribir, de los contenidos que se me pasa por la cabeza concebir y compartir contigo: “personal”, “trabajo”, “y en general…”.

En realidad puedes esperar muchas cosas de este blog, en esas tres categorías, aunque no tiene vocación alguna de ser nada más que un punto de recogida de lo que uno es, y uno es poquito. Y así, de poquitos, serán los post, escuetos, la mínima expresión de lo que quiera contar. Porque ni tú ni yo tenemos tiempo para andar perdiéndonos en largos textos, ni habitualmente son necesarios.

Así que si por alguna razón esperas que este blog te dé las claves de algo, del diseño, de mi trabajo, de mi vida, yo te lo resuelvo ahora: sentido común y estudio. Esas son las únicas claves. Si esperas algo más me temo que te haces “falsas esperanzas”.