Durante los últimos diez años, dos meses y unos dieciocho días, Unidad Editorial ha sido como una gran amante: nos hemos querido, nos hemos amado, peleado, hecho la puñeta y reconciliado. Hemos hecho planes, hemos puesto ¡cuántos! proyectos en marcha, y nos hemos acostado tarde, pronto, desvelados, inquietos. Hemos vivido juntos una vida, o tres, hemos crecido, nos hemos multiplicado, hemos pasado momentos difíciles, malos, y hemos vivido momentos llenos de éxito y de triunfos. Y últimamente hemos visto marcharse de nuestra vida a grandes amigos, grandes profesionales, muy grandes, los más grandes… y los hemos llegado a echar de menos. Mucho.

Y a pesar de todo lo que nos ha unido, como ya sabes, desde hace meses nuestra relación no era la misma, nos faltaba pasión y ya no compartíamos ni los mismos amigos ni los mismos objetivos y proyectos, así que juntos hemos decidido que desde aquí, nuestras vidas, nuestra relación, debe dejar paso a nuevas ilusiones, proyectos y amantes.

Es una decisión de mutuo acuerdo, compleja y no exenta de dolor porque arrastra muchas emociones, cariño y recuerdos, pero es una decisión que nos conviene a los dos y que seguro nos beneficiará a ambos. Y a mí sin duda.

Yo, por lo pronto, con el tesoro de mis diez años en el bolsillo, querría pensar, pasear, descansar y hacer vida de jubilado una temporada; recorrer la ciudad, leerme el periódico en cualquier cafetería, ir a ver museos… pero me temo que hoy, un día después, todavía no me están dejando. Y pese a lo que puedas creer, no sé si eso es bueno. Piensa que este año llego a la cuarentena y aunque no siento todavía la crisis que todo el mundo anuncia, me encantaría tener tiempo para pensar en lo que voy a hacer el resto de mi vida. Y pensar si me hago el viaje de mi vida, “ese” viaje.

Tú ¿cómo lo ves?